COMERCIO EXTERIOR: SUPERÁVIT RÉCORD, COMPETITIVIDAD BAJO PRESIÓN
Por Lic. Lisandro Mogliati – Negocios Internacionales & Comercio Exterior
Entre enero y septiembre de 2026, la Argentina exportó USD 77.267 millones y registró un superávit comercial de USD 21.198 millones, según el INDEC.
Es una buena noticia para un país que durante décadas tuvo dificultades para generar las divisas que necesitaba para crecer.
Pero el saldo comercial dice poco sobre los márgenes de una pyme industrial o de una empresa de una economía regional que intenta sostener sus ventas en el exterior.
El informe de Banco Comafi que recoge La Política Online agrega una dimensión regional: desde fines de agosto, el peso argentino se apreció en términos reales 6,6% frente al peso chileno y 4,8% frente al real brasileño.
Esa evolución se suma a una dificultad que muchas empresas ya enfrentaban: el dólar avanza más despacio que sus costos en pesos.
Para un exportador argentino, la presión llega por dos vías.
Si salarios, energía y logística suben más que el dólar, producir cuesta más en esa moneda. Y si el real o el peso chileno pierden valor frente al dólar, el comprador de esos países necesita más moneda local para pagar el mismo producto argentino.
Para conservar el cliente, la empresa puede verse obligada a bajar su precio en dólares justo cuando sus costos, medidos en esa moneda, aumentan.
Del otro lado, los proveedores brasileños o chilenos pueden ganar margen para competir en nuestro mercado.
Ahí está la paradoja: el país puede exportar más mientras parte de sus empresas pierde rentabilidad y capacidad para competir.
El crecimiento de la energía y la agroindustria amplía la generación de divisas, pero sus resultados no se trasladan automáticamente al resto del entramado productivo.
Y, como advierte el informe de Comafi, si el tipo de cambio absorbe poco de las presiones externas, parte del ajuste puede terminar recayendo sobre la actividad y los salarios reales.
El superávit importa, pero en el mediano plazo, lo que realmente importa es cuántas empresas pueden seguir sosteniendo sus exportaciones, con qué margen y con qué capacidad para invertir.
Esas son las preguntas que permiten saber si el récord comercial se está traduciendo en una base exportadora más amplia y sostenible, pareciera que recorre un sentido contrario. Preocupante.



